Cómo elaborar una buena dieta en verano

22 Jun

Una buena dieta busca, que adelgacemos, pero a la vez, que aprendamos a comer, para ello hay dos reglas a seguir, comer cada 3-4 horas y, segundo, hacerlo de los tres tipos de macronutrientes: hidratos, proteínas y grasas.

La única forma de perder peso de forma efectiva es hacerlo lentamente, así aumentas las probabilidades de perder grasa en vez de agua y músculo, lo cual además de ser mucho mas saludable, mantiene el metabolismo activo.

De que manera siguiendo estos principios podemos hacer una dieta novedosa y mas efectiva, pues bien, ahora que llega el verano y aumentan las temperaturas, a todo el mundo le apetece comidas mas ligeras y frías, con lo que vamos a utilizarlo como herramienta para modificar la distribución de los tres macronutrientes según la hora del día y su forma de cocinado.

ESTRUCTURA DIETA:

DESAYUNO

MEDIA MAÑANA

COMIDA: PLATOS FRIOS Y CON MAYOR CONTENIDO DE VEGETALES

MEDIA TARDE: MAYOR APORTE PROTEICO

CENA: PLATOS CALIENTES Y RICOS EN PROTEÍNA

DESAYUNO:

Tomar de los tres macronutrientes, a elegir 1 alimento de cada bloque:

PROTEÍNA

Leche desnatada o semidesnatada o yogurt

Leche de soja

Queso fresco

Embutido no graso

Huevo cocido

HIDRATOS DE CARBONO

Pan integral, pan de avena, centeno…

Cereales (avena, integrales o muesli)

Pieza de fruta

Galletas

LÍPIDOS

Aceite de oliva

Margarina en ocasiones

Nueces

MEDIA MAÑANA

Tomar una pieza de fruta, de todas sería conveniente elegir manzana y bayas (frutas del bosque), por su alto contenido en pectinas que tienen la facultad de absorber la grasa y el agua.

Y una infusión con una rama de canela, ya que esta acelera el proceso metabólico del azúcar, por lo que es ideal combinar con la fruta.

COMIDAS FRÍAS

Utilizaremos el frío en el control del peso con el objetivo de incrementar los gastos del cuerpo, se trata de otra manera de quemar calorías, un recurso bastante orinal y poco conocido, el incremento de los gastos de calentamiento del cuerpo.

La mayor parte del gasto calórico se invierte en el gasto metabólico y mas de la mitad sirve para mantener la temperatura central del cuerpo, alrededor de los 37ºC.

Cuando ingieres un alimento muy caliente, el organismo absorbe sus nutrientes y calorías, pero sin saberlo también absorbe el calor que contiene y este calor es un suplemento calórico dispensable. Desde que se absorbe y durante un rato, el organismo deja de quemar sus propias calorías para utilizar el calor físico del alimento.

En cambio al ingerir un alimento frío el organismo no puede dejarlo pasar a la sangre sin haberlo llevado previamente a la temperatura de 37ºC. Esta operación es muy costosa en calorías y frena además la digestión y la asimilación, evitando consecuentemente que el hambre vuelva a aparecer demasiado pronto.

Sabiendo esto, podemos recomendar a mediodía platos fríos con menor aporte proteico, ya que el fin que buscamos es un aumento del gasto calórico sin excedernos en cantidad de proteína, y acumular la mayor parte de proteína en las cenas, donde el metabolismo se vuelve más lento por la disminución de actividad física.

Si además en las comidas añadimos alimentos que por si solos queman grasas, aceleramos aún más el metabolismo, como por ejemplo:

PIMIENTA DE CAYENA: acción termodinámica

GENGIBRE: vasodilatador y aumenta el flujo sanguineo y acelera hasta un 20% el metabolismo

JUGO DE LIMÓN: bajan los niveles de insulina (azucar en sangre) y promueven la perdida de peso.

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